ÓRDENES RELIGIOSAS DEL EGO
Glosario operativo · Proyecto A.D.O.N.A.I.
Cada “ismo” es una congregación donde el yo psicológico se adora a sí mismo desde una forma específica de identificación. Aquí exponemos sus órdenes y rituales encubiertos para que se vuelvan visibles.
Órdenes y rituales encubiertos
Cada "ismo" es una congregación donde el yo psicológico se adora a sí mismo desde una forma específica de identificación. Aquí exponemos sus órdenes y rituales encubiertos para que se vuelvan visibles.
Orden del Victimismo
Adoran la figura de la víctima interior. Su altar está hecho de agravios, su incienso es la queja. Se autoflagelan con pensamientos de injusticia y llaman a eso identidad.
Orden del Egocentrismo
Veneran el yo como centro del universo. Su liturgia consiste en convertir cada conversación en un espejo de sí mismos. Ningún otro dios compite con su reflejo.
Orden del Perfeccionismo
Su dios exige que todo esté mejor, siempre. Se castigan con estándares imposibles y ofrecen como sacrificio su presente en nombre de un ideal inalcanzable.
Orden del Pesimismo
Profesan la fe en el peor resultado posible. Rezan con frases como "ya sabía que iba a salir mal". Su profecía se autorrealiza como acto de devoción.
Orden de los Controlistas
Temen lo vivo, lo libre. Rinden culto a la previsión. Sus escrituras son las agendas y sus rezos, los planes que jamás sueltan. Llaman orden a su miedo.
Orden de los Comparadores
Miden su existencia con la regla ajena. Si el otro sube, ellos bajan. Su altar es el feed, su dios el algoritmo. No se sienten vivos si no se sienten menos.
Orden de los Salvadores
Dan todo a todos menos a sí mismos. Salvan por reflejo, no por compasión. Su dios es el deber moral, su cruz, no descansar nunca.
Orden de los Justicieros Heridos
Han hecho de su herida una misión. Usan la moral como lanza. Cada juicio es un acto de sanación fallida que repite el dolor con nobleza vengativa.
Orden de los Espiritualistas Evadidos
Hablan de chakras pero evitan el dolor. Cantan mantras sobre heridas no nombradas. Su incienso cubre el miedo a mirar hacia dentro con luz real.
Orden de los que Siempre Tienen Razón
Discuten el color de una servilleta como si fuese una batalla sagrada. Prefieren perder un amigo antes que una discusión irrelevante. El altar es su ego intelectualmente inamovible.